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Diario de un fotógrafo profesional en Madrid

Siniestro Total por San Antonio.

Publicado por el 19/06/2018. Categoría: Fotografía de conciertos de rock, Fotógrafo en Madrid, Siniestro Total

Cualquier concierto de Siniestro Total es una caja de sorpresas. No sabes nunca lo que te vas a encontrar: clásicos, versiones, chascarrillos… El del día 15 de junio tuvo una sorpresa, pues nada más salir al escenario pudimos ver que el batería tenía demasiado pelo para ser Ángel González. ¿Había cambiado la última formación de la banda, que, por otro lado, era la que más duración estaba teniendo? Tocarían unos cuantos temas antes de que Julián Hernández nos explicara que Ángel González no había podido venir pues estaba de baja clínica. Su lugar lo ocupaba Andrés Cuña, del barrio de Casablanca de Vigo, con lo cual había bajado la edad media y había subido la media de pelo por cabeza de los miembros del grupo.
El espectáculo empezó con “Rock en Samil”, la versión de “Rockaway Beach” de Ramones, muy apropiada en el primer día de final de primavera de este año en que el tiempo climatológico se correspondió con el que suele hacer a mediados de junio.  Siguieron con “Luna sobre Marín”, otra versión, esta de Dead Kennedys, que fue la cara B del sencillo “No somos de Monforte” y no estaba contenida en el elepé “Siniestro Total II: el regreso”, de 1983. Bien, ese ha sido siempre el espíritu de la banda: ir cambiando el repertorio con asiduidad para dar entrada en él a canciones poco habituales en sus conciertos y no aburrir a sus seguidores que los ven con frecunecia.

 

Seguidamente Julián empezaría una de sus presentaciones de las canciones que van a tocar en las que nunca sabes por donde va a salir ni cómo va a acabar la cosa hasta que no nombra el título. En este caso la charla versó sobre la familia y San Antón, muy apropiado, y Julián no hizo muchos requiebros ni dijo el título. Empezaron a tocar directamente “A casa”; a la que seguiría “Ay, Dolores”, con la que el público –entre el que había varias generaciones de las familias asistentes y que ya llenaba el parque de La Bombilla de Madrid– se involucró de lleno en el concierto.
Hasta no hace mucho, nada más salir al escenario y antes de empezar a tocar, Julián gritaba: “Somos un grupo de rock y tocamos a toda hostia”. Que estaba muy bien, pues definía perfectamente lo que iba a suceder a continuación. Ya no lo dice, pero la actitud es la misma ya que la versión que hicieron esa noche de “Camino de la cama” es la más rockera y contundente que han hecho nunca. El lavado de cara de las canciones con el paso de los años es otro de los detalles a agradecer una vez que ha pasado mucho tiempo desde el lanzamiento de un tema.
Hace pocas fechas el grupo actuó en Marbella. Desconozco si lo hicieron pero no me extrañaría, dado el desparpajo y descaro de los vigueses, que hubieran tocado allí “Baño de sangre en Puerto Banús”. En las fiestas de San Antonio de la Florida de Madrid vaya si lo hicieron… Por todo lo alto.

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Una versión que no suele faltar en los conciertos de los gallegos es “Vamos muy bien”, y sonó esa noche, coreada por el público como ese gran himno de borrachera que es. Y la cosa parecía ir de bares y alcohol porque hicieron a continuación “Vámonos al Kwai” (desaparecido bar de Madrid famoso por sus pechugas de Villarroel, de las que había una fotografía en la pared) y “Diga qué le debo”, la cual fue presentada por Julián como la historia de una persona que quiere pagar, no como Cristiano Ronaldo, quien ha sido condenado recientemente por defraudar a Hacienda… Y cuyo vídeo clip fue grabado precisamente en el Kwai, con los componentes de la banda y sus amigos haciendo de clientes y Constante interpretándose a sí mismo como camarero.
Después del alcohol abordaron el tema de la droga con “Todo por la napia” y “España se droga”. La primera es mucho más conocida por el público, pero fue en la segunda en la que Julián Hernández hizo una presentación muy bien hilada y a colación a la actualidad, como suele ser habitual en él. Empezó hablando de “Fariña”, de que el próximo presidente del gobierno será gallego y de sus relaciones con Marcial Dorado.
El siguiente bloque temático versaría sobre canciones de sus discos más recientes. A saber: “La paz mundial”, de Country&Western, y “Chico de Ayer”, la mofa de la “Chica de ayer” de Nacha Pop, de su último disco: “El mundo da vueltas”.
Seguidamente pidió un minuto de silencio por la muerte de Manolete. Los asistentes no hicieron mucho caso, sin embargo se volverían locos y no pararían de cantar y bailar cuando empezaron a tocar “Alégrame el día”, ese gran himno antitaurino.

 

Vendría a continuación otra tanda de versiones: “Sobre ti” (canción original de Undertones, que fue cantada por Óscar Avendaño, “la voz de terciopelo”, según fue presentado), “Opera tu fimosis” (The Revillos) y “Miña Terra Galega” (“Sweet home Alabama” de Lynyrd Skynyrd, aunque la mayoría de los espectadores piense que es original de los vigueses; la letra de esta versión sí lo es: de Julián). Tocaron las tres una detrás de otra. La última fue cantada como si todos fueran gallegos. Y es que en los conciertos de Siniestro Total el público se siente como un gallego más, aunque sea de adopción; algo que no ha conseguido ningún político, por ejemplo…
La música de Siniestro Total encuentra en las fiestas populares su habitat más adecuado para ser tocada. Y lo más apropiado en éstas es que suenen las canciones más conocidas por el público, como harían a continuación. “Cuánta puta y yo que viejo” fue la primera; que, como todas las letras de Julián Hernández, no tratan sobre lo que puede parecer a primera vista. Su primer gran éxito, que no falta en ningún concierto, vendría a continuación: “Ayatola”.

Entonces Julián rompió el protocolo no escrito de los conciertos: “Bueno, ahora tendríamos que hacer la pantomima de salir y esperar a que ustedes pidieran que volviéramos, pero nos lo vamos a evitar. Así que ya pueden gritar un poco y pedir “otra, otra”, como si ya hubiéramos salido y damos por acabada la petición del bis. Que no del vis a vis, como va a hacer Urdangarin con la infanta…”
“La sociedad es la culpable” arrancó cuando dieron por buena la petición. Una vez finalizada, Julián levantó el dedo índice para que volvieran las peticiones del público. Y, si mucho preámbulo, tocarían “Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos…”, con un gran solo del abuelo Soto. “Juntémonos arriba”, pidió Julián para que todo el mundo cantara el estribillo al final de la canción.
Fue una actuación muy completa, en la que se notó que los músicos estuvieron a gusto en todo momento y dejaron una sonrisa en la boca de los asistentes.
Acabarían el concierto con “Somos Siniestro Total”, como suele ser habitual desde hace bastante tiempo; y dándonos las gracias por haber estado allí hasta el final, soportando el olor a fritanga de los entresijos y las gallinejas.

 

 
© 2017 Luis Miguel del Campo ·
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